Se necesita urgentemente,
una generación que sea levantada por Dios en medio
de esta era decadente, la vida de aquellos que emergen proyectará una
poderosa sombra sobre el resto de la época en que
viven, influenciando y señalando el camino que se
ha de seguir en la última hora de este espacio de
tiempo. Jonathan Edwards fue esa clase de hombre para su
generación y tiempo.
Las resoluciones tomadas
en la juventud, deben tener fuertes fundamentos y características
que las hagan únicas, y tan poderosas que puedan guiarnos
el resto de nuestras vidas.
Las resoluciones deben
ser tomadas para vivirlas personalmente antes de esperar
que otros las quieran vivir. No esperes que otros piensen
como tu, haz lo que te corresponde.
Las resoluciones se toman
en base a que hemos despertado a tres cosas:
1.- A la gravedad y horror del pecado.
2.- A la comprensión de que la batalla por la santificación
personal costará muchísimo.
3.- A la realidad que es por dentro y en soledad que esa
batalla será ganada y no por fuera, con una vida de
apariencias externas o dependencia de otros.
¿Qué decisiones
tomarás?, ¿Qué resolverás en
cuanto a tu futuro inmediato?...Seguiremos todavía
los pasos de Jonathan Edwards, quien en su juventud despertó a
la necesidad de tomar resoluciones que determinarían
su futuro y lo hicieran vivir para la Gloria de Dios en todos
los aspectos.